1. Con el fin de
que yo pueda adoptar esta preciosa joya de la mente,
Hago ahora la más
excelente de las ofrendas a los budas,
Al sagrado Dharma
– la más rara y perfecta de las joyas –
Y a los herederos
de los budas, cuyas cualidades son ilimitadas.
2. Ofrezco toda
clase de frutos y flores,
Y toda clase de
medicinas curativas,
Todas y cada una
de las joyas que este mundo ofrece,
Y las más frescas
y puras de sus aguas,
3. Cada montaña
repleta de gemas preciosas,
Y bosques forestales,
aislados e inspiradores,
Árboles paradisíacos
adornados con capullos de flores,
Y árboles cuyas
ramas están cargadas de finos frutos,
4. Fragancias perfumadas
de los dioses y otros reinos,
Incienso, árboles
que conceden deseos y producen mágicas gemas,
Cosechas espontáneas
que crecen sin los cuidados del labrador,
Y todo objeto de
belleza digno de ser ofrecido,
5. Lagos y estanques
adornados con flores de loto,
Donde se escuchan
los agradables ululeos de los gansos,
Todo objeto y lugar
de belleza no reclamado por ningún propietario,
Que se extienda
hasta los confines ilimitados del propio espacio.
6. Los visualizo
todos en mi mente, y a los budas supremos
Y sus herederos
los bodhisattvas, hago de ellos un regalo perfecto.
Pensad en mí con
amor, Oh señores sublimes y compasivos,
Y aceptad todas
estas ofrendas que ahora os presento.
7. Al carecer de
abundancia de mérito, estoy desamparado
Y nada más tengo
para ofrecer.
Oh, protectores,
que consideráis únicamente el beneficio de los demás,
En vuestro gran
poder, aceptad esto por mi bien.
8. A los budas
y sus herederos los bodhisattvas,
Ofrezco mi cuerpo
ahora y en todas mis vidas por venir.
Supremos valientes,
aceptadme totalmente,
Porque con devoción
seré vuestro sirviente.
9. Si me aceptáis
y me ponéis plenamente bajo vuestro cuidado,
No temeré al samsara
al ofrecer ayuda a otros seres.
Los actos dañinos
que cometí anteriormente han quedado enteramente en el pasado,
Y de ahora en adelante,
me comprometo a no cometer nuevos actos perjudiciales.
10. A una casa
de baño llena de suaves aromas,
Con rutilantes
y resplandecientes suelos de cristal,
Y finos pilares
que brillan con gemas,
Donde cuelgan centelleantes
doseles de perlas,
11. Invito a los
budas y sus herederos los bodhisattvas.
Os imploro: venid
y bañaros en agua perfumada,
Vertida desde cántaros
desbordantes hechos de exquisitas joyas,
Acompañado por
melodías y cantos.
12. Luego, permitidme
secaros en paños más allá de toda comparación,
Inmaculados y ungidos
completamente con aromas perfumados,
Y vestiros finamente
con los más excelentes atavíos,
Ligeramente perfumados
y teñidos en vívidos colores.
13. Ofrezco ropas
hechas con las telas más finas y suaves,
Y cientos de los
más hermosos adornos,
Para agraciar los
cuerpos del noble Samantabhadra,
Manjugosha, Lokeshvara
y los demás.
14. Con los más
sublimes de los fragrantes perfumes,
Que suavemente
impregnan mil millones de mundos,
Ungiré los cuerpos
de todos los budas,
Que resplandecen
rutilantes como oro puro y bruñido.
15. A los poderosos
sabios, perfectos recipientes de mi ofrenda,
Presentaré lotos
rojos y mandarava celestial,
La flor azul utpala
y otros capullos perfumados,
Hermosamente dispuestos
en guirnaldas de colores brillantes.
16. También doy
en ofrenda ondulantes nubes de incienso,
Cuyo dulce aroma
cautiva a la mente,
Y un rico festín
de abundante comida y bebida,
Apropiada para
complacer las mesas de los dioses.
17. Ofrendo una
fila tras otra de lamparillas preciosas,
Todas perfectamente
concebidas como lotos dorados,
Y disemino los
pétalos de flores atractivas
Sobre el suelo
rociado de incienso.
18. Ofrendo palacios
divinos que resuenan con cantos de alabanza,
Relucientes con
perlas preciosas y gemas colgantes,
Las más hermosas
de las estructuras en todo el espacio –
Todo esto lo ofrendo
a aquellos cuya naturaleza es la compasión.
19. Parasoles incrustados
de joyas con manijas hechas de oro,
Cuyos bordes están
todos embellecidos en diseños ornamentales,
Vueltos hacia arriba,
bien proporcionados y agradables a la vista.
Ahora y por siempre,
ofrendo todo esto a todos los budas.
20. Que una multitud
de otras ofrendas,
Acompañadas por
música dulce para los oídos,
Pueda hacerse en
grandes nubes sucesivas,
Para aliviar los
dolores de los seres sensibles.
21. Que las lluvias
de gemas preciosas y flores
Desciendan en torrentes
interminables,
Sobre todas las
joyas del noble Dharma,
E imágenes y monumentos
sagrados.
22. Tal como Manjugosha
y los demás
Hicieron ofrendas
a todos los budas,
De la misma manera
también ofrendaré a aquellos que se han ido así
Y a todos sus herederos
los bodhisattvas.
23. Con vastos
océanos de alabanza melodiosa,
Honro estos océanos
de buenas cualidades.
Que las nubes de
alabanzas dulces y suaves
Asciendan incesantemente
ante ellos.
24. Multiplicando
mi cuerpo tantas veces como átomos existen
En el universo,
me prosterno y me inclino ante
Los budas del pasado,
del presente y del futuro,
El Dharma y la
asamblea suprema.
25. Ante todos
los sostenes de la bodhichitta
Y ante todas las
estupas, me inclino,
Y ante los preceptores
y maestros,
Y aquellos que
practican la disciplina.
26. Hasta que realice
la esencia de la iluminación,
Tomo refugio en
los budas.
E igualmente en
el Dharma,
Y la asamblea de
bodhisattvas.
27. A los perfectos
budas y bodhisattvas,
Que residen en
todas las direcciones del espacio,
Y que personifican
la gran compasión,
Uno las palmas
de mis manos y ruego:
28. En esta y todas
mis otras vidas incontables
Desperdiciadas
vagabundeando en el samsara sin principio,
En mi ignorancia
he cometido actos negativos
Y he estimulado
a otros a hacer lo mismo.
29. Abrumado por
el engaño de la ilusión,
He celebrado el
daño cometido.
Pero ahora veo
que fue cometido como una equivocación,
Y ante los budas,
sinceramente me confieso.
30. Todo lo que
he hecho contra las Tres Joyas,
Mis padres, mis
maestros o cualquier otro,
Por la fuerza de
mis aflicciones,
Con mi cuerpo,
habla o mente,
31. Todas las acciones
indebidas que yo, el malvado que soy, he cometido,
Faltas que se adhieren
a mí por mis muchos errores,
Y todos los crímenes
insoportables que he cometido,
Abiertamente los
declaro ante vosotros, los guías de todo el mundo.
32. Antes de que
mi negatividad haya sido purificada,
Mi vida puede muy
bien llegar a su fin,
De modo que ahora
os ruego: otorgadme vuestra protección,
¡Velozmente, para
asegurarme de ser liberado!
33. El Señor de
la Muerte es volátil, indigno de nuestra confianza,
Él no esperará
a ver si las tareas de esta vida han sido finalizadas o no.
Para los enfermos
y para los sanos por igual,
Esta vida pasajera
no es algo en lo que podamos confiar.
34. Cuando nos
vayamos, debemos dejar todo atrás,
Pero no he logrado
comprender esto y, así,
En nombre de amigos
y enemigos por igual,
He cometido toda
suerte de actos perjudiciales.
35. Mis enemigos
no vendrán más,
Y mis amigos dejarán
de ser,
Yo mismo pasaré
de esta existencia,
Y todo, a su vez,
desaparecerá.
36. Como las experiencias
en un sueño,
Todas las cosas
de las que hago uso y disfruto,
Se convertirán
posteriormente en un vago recuerdo,
Y habiendo pasado
no se verán de nuevo.
37. En esta vida,
que no dura sino por un corto tiempo,
Algunos amigos
y enemigos se han ido ahora.
Pero no los actos
perjudiciales que cometí hacia ellos –
Estos efectos insoportables
aún han de venir.
38. Sin pensar
jamás que yo también
Podría morir rápidamente,
En mi engaño, lujuria
y odio,
He cometido tanto
daño.
39. Sin detenerse
jamás, día o noche,
Mi vida siempre
se me está escapando de las manos.
Habiéndose ido,
la vida no puede prolongarse,
De modo que ¿cómo
no podrían morir los que son iguales a mí?
40. Cuando me encuentre
tendido en mi lecho final,
Los amigos y la
familia pueden estar a mi lado,
Pero seré sólo
yo quien
Sienta cuando se
corten los lazos de esta vida.
41. Cuando caiga
en poder de los emisarios de la Muerte,
¿de qué me servirán
mi familia o mis amigos?
En ese momento
es el mérito únicamente lo que puede protegerme,
Pero, ay de mí,
no he logrado depender de éste.
42. ¡Oh protectores!
Fui imprudente,
Inconciente de
horrores semejantes a éste,
Y todo por esta
existencia transitoria,
Amasé tantos actos
perjudiciales.
43. Cuando es conducido
hacia el lugar de tortura,
Donde su cuerpo
será pronto despedazado,
Un hombre se transfigura
debido a su terror;
Su boca se seca,
sus ojos afligidos saltan de sus órbitas.
44. Si eso es así,
entonces ¿cuán desesperado me encontraré,
Cuando, abatido
y completamente muerto de miedo,
Caiga en las manos
de los mensajeros de la Muerte,
Y aparezcan sus
formas aterradoras y horripilantes?
45. ¿Existe alguien
que pueda realmente salvarme
De los horrores
de este atroz destino?
Con una mirada
de terror y mis ojos completamente abiertos,
Buscaré por todas
partes tratando de conseguir un lugar de refugio.
46. Cuando, al
no ver por ninguna parte semejante lugar de refugio,
Mi corazón se hundirá;
deprimido, abandonaré toda esperanza.
Porque si no hay
un refugio al cual pudiera acudir,
¿qué opciones me
quedan? ¿qué queda por hacer?
47. Así, desde
este día en adelante tomo refugio
En los budas, los
guardianes del mundo,
Que trabajan para
protegernos y beneficiarnos a todos,
Y cuya gran fortaleza
puede desterrar todo miedo.
48. De la misma
manera, genuinamente tomo refugio
En el Dharma que
ellos han realizado,
Que elimina el
terror del samsara,
Y también en las
huestes de bodhisattvas.
49. Totalmente
aterrado y en las garras del miedo,
Me entrego a Samantabhadra;
Y a Manjugosha
también,
Ofrezco este cuerpo
en servicio.
50. Al protector
Avalokiteshvara,
Cuya compasión
está en todos sus actos,
Imploro desde las
profundidades de la desesperación,
“¡Otórgame
tu protección, a este ser perverso que soy!”
51. A los nobles
bodhisattvas
Akashagarbha y
Kshitigarbha,
Y a todos los señores
de gran compasión,
Desde mi corazón,
imploro vuestra protección.
52. Y tomo refugio
en Vajrapani,
Ante quien los
mensajeros de la Muerte
Y todos aquellos
que nos amenazan huirán
Despavoridos, dispersos
en todas las direcciones.
53. En el pasado
he ignorado tus palabras,
Pero ahora he contemplado
este horror,
Y así te tomo como
mi refugio:
¡Destierra rápidamente
todos mis miedos, te lo ruego!
54. Porque si,
alarmado por las dolencias comunes,
Debo seguir los
sabios consejos de un médico,
Cuanto más al estar
perpetuamente
Afligido por el
deseo y otras faltas.
55. Si uno solo
de estos produce la ruina
A todos los que
habitan en el mundo,
Y ninguna otra
cura para sanarles
Se encuentra en
ninguna otra parte,
56. Entonces, la
intención de no seguir
El consejo del
omnisciente médico,
Cuyas palabras
destierran toda clase de enfermedades,
Es una locura total,
digna de desprecio.
57. Si necesito
tener un cuidado especial al estar
Frente a un precipicio
de altura más bien pequeña,
Entonces, cuanto
más lo estaré para evitar
El de profunda
duración que cae desde una altura de mil millas?
58. No tiene sentido
relajarse y pensar:
“Hoy, al
menos, no moriré,”
Porque es cierto
que vendrá el día
En que mi vida
dejará de ser.
59. ¿Quién puede
ofrecerme una garantía?
¿Cómo puedo estar
seguro que no necesito tener miedo?
Si no hay duda
de que moriré,
Entonces ¿Cómo
puedo permanecer tranquilo?
60. De mis experiencias
del pasado,
¿Qué queda para
mí? ¿Qué permanece ahora?
No obstante, al
aferrarme a ellas obsesivamente,
He desobedecido
las palabras de mi maestro.
61. Tal como yo
mismo eventualmente deberé abandonar esta vida,
Asimismo debo abandonar
familiares y amigos.
Cuando deba partir
solo en el viaje incierto de la muerte,
¿Qué importancia
tendrán para mí estos enemigos y aliados?
62. ¿Cómo puedo
liberarme de lo no virtuoso,
La fuente desde
la que surgen los sufrimientos?
En todos los instantes
del día y de la noche,
Esta debería ser
mi única preocupación.
63. Cualesquiera
faltas que haya cometido,
En mi ignorancia
y en mi ceguera –
Ya sea actos obviamente
negativos
O acciones proscritas
por los votos,
64. Ante los budas,
uno las palmas de mis manos,
Y, aterrorizado
por los terribles sufrimientos por venir,
Me prosterno en
el suelo una y otra vez,
Confesando todos
mis actos perjudiciales, todos y cada uno de ellos.
65. Os hago un
llamado a vosotros, los guías de todo el mundo,
Para que me aceptéis,
así como los actos perjudiciales que he cometido.
Y estos actos,
puesto que son negativos,
Os prometo que,
de ahora en adelante, jamás los volveré a cometer.
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Traducido por Gustavo Villalobos