¡Namo guru!
Me inclino ante
el consumado guru vidyadhara –
¡Bendíceme para
que los cinco venenos de mi mente sean llevados al camino!
Tanto si la oscuridad
de la ilusión ha sido eliminada o no
Se dilucida cuando
nos acostamos a dormir por la noche.
Tanto si las llamas
de la ira se han extinguido o no
Se dilucida cada
vez que somos golpeados por palabras de abuso.
Tanto si la montaña
de la arrogancia ha sido allanada o no
Se dilucida cada
vez que somos honrados por los de aprendizaje inferior.
Tanto si el lago
del deseo se ha secado y desaparecido o no
Se dilucida cada
vez que pasamos tiempo con una hermosa chica.
Tanto si el tornado de la envidia ha sido llevado a su fin o no
Se dilucida cada
vez que nuestros rivales tienen la sartén por el mango.
Tanto si el tenso
nudo de la tacañería ha sido aflojado o no
Se dilucida cada
vez que obtenemos alguna riqueza material.
Tanto si la flor
de la disciplina ha florecido o no
Se dilucida que
cada vez que estamos en medio de la gente común.
Tanto si nos hemos
vestido con el escudo de la paciencia o no
Se dilucida cada
vez que la adversidad golpea repentinamente.
Tanto si el corcel
de la diligencia se ha desarrollado hasta su grado más refinado o no
Se dilucida cada
vez que nos proponemos lograr algún acto virtuoso.
Tanto si la fortaleza
de la meditación ha sido asegurada o no
Se dilucida cada
vez una enfermedad grave nos sobreviene
Y tanto si la espada
de la sabiduría ha sido afilada o no
Se dilucida cada
vez que las emociones destructivas surgen y se manifiestan.
Esta enseñanza
sobre cómo se dilucidan nuestras faltas,
Fue compuesta por
el viejo mendigo llamado Duddul,
En respuesta a
peticiones de muchos estudiantes.
¡Por estos méritos
que puedan todos los seres estar totalmente desprovistos de faltas!
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Traducido por Adam. Traducido por Gustavo Villalobos.