Palabras de consejo

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Chatral Rimpoché

Chatral Rinpoche, Sangye Dorje

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Palabras de consejo

de Kyabje Chatral Rimpoché

Namo gurubhyaḥ!

Precioso maestro de bondad impagable, Pema Ledrel Tsal,[1]
¡Permanece como el adorno de la corona en la parte superior de mi cabeza, te lo ruego!
Concede tus bendiciones para que podamos encontrar la libertad aquí y ahora.
¡De todos los sufrimientos del saṃsāra y sus reinos inferiores!

Escuchen bien, mis queridos discípulos que están aquí reunidos,
A todos aquellos cuyos corazones no han sido dañados, consideren esto:

Las posibilidades de encontrar una existencia humana son de una entre cien.
Ahora que has hallado una, si no practicas el Dharma sublime,
¿Cómo podrías esperar volver a encontrar una oportunidad así?
Por eso es crucial que aproveches tu situación.
Considera tu cuerpo como un sirviente o una cosa para transportarte,
No permitas que descanse en la ociosidad ni por un solo momento;
Úsalo bien, estimulando todo tu cuerpo, palabra y mente a la virtud.

Podrías pasar toda tu vida persiguiendo solo comida y ropa,
Con gran esfuerzo y sin consideración por el sufrimiento o las acciones dañinas,
Pero cuando mueras no podrás llevarte ni una sola cosa contigo; considera bien esto.
La ropa y las limosnas necesarias para mantenerte con vida son todo lo que necesitas.
Podrías cenar la mejor comida preparada con la mejor carne y beber el más fino alcohol,
Pero todo se convierte en algo impuro a la mañana siguiente,
Y no hay nada más en todo esto que eso.
Conténtate, pues, con lo justo y necesario y ropa sencilla,
Y sé un perdedor cuando se trata de comida, ropa y conversación.

Si no reflexionas sobre la muerte y la impermanencia,
No habrá forma de practicar el Dharma puramente,
La práctica seguirá siendo una aspiración que se pospone constantemente,
Y puede que te arrepientas el día que llegue la muerte, ¡pero para entonces ya será demasiado tarde!

No hay verdadera felicidad entre ninguna de las seis clases de seres,
Pero si consideramos los sufrimientos de los tres reinos inferiores,
Entonces, cuando te sientas molesto solo por oír hablar de ellos,
¿Cómo te las apañaras cuando los experimentes directamente?
Incluso la felicidad y los placeres de los tres reinos superiores
Son como exquisita comida mezclada con veneno.
Agradable al principio, pero a la larga una causa de ruina.

Es más, todas estas experiencias de placer y dolor
No son provocadas por nadie más que por ti mismo.
Son producidas por tus propias acciones, buenas y malas.
Una vez que sepas esto, es crucial que actúes en consecuencia,
Sin confundir lo que se debe adoptar y abandonar.

Es mucho mejor eliminar tus dudas y conceptos erróneos,
Confiando en las instrucciones de tu propio maestro calificado,
Que recibir muchas enseñanzas diferentes y nunca practicarlas.

Puedes permanecer en un lugar solitario, físicamente aislado del mundo,
Y sin embargo, no dejar de lado las preocupaciones ordinarias y, con apego y aversión,
Buscar derrotar a tus enemigos mientras promueves los intereses de tus amigos,
E involucrarte en todo tipo de proyectos y negocios financieros.
Difícilmente podría haber algo peor que eso.

Si te falta la riqueza de la satisfacción en tu mente,
Pensarás que necesitas todo tipo de cosas inútiles,
Y terminarás incluso peor que una persona ordinaria,
Porque no dominarás ni una sola sesión de práctica.
Así que esfuérzate en liberarte de la necesidad de cualquier cosa.
La riqueza, el éxito y el estatus son simplemente formas de atraer enemigos y demonios.
Los practicantes en busca de placer que no logran apartar sus mentes de las preocupaciones de esta vida
Cortan su conexión con el Dharma auténtico.

Ten cuidado de no volverte obstinadamente inmune a las enseñanzas.
Limítate a unas pocas actividades y emprende todas con diligencia.
No permitas que tu mente se vuelva inquieta,
Ponte cómodo en el asiento de tu cabaña de retiro,
Esta es la forma más segura de obtener las riquezas de un practicante del Dharma.

Puedes permanecer encerrado en retiro estricto durante meses o incluso años,
Pero si no logras hacer ningún progreso en el estado de tu mente,
Más tarde, cuando les cuentes a todos sobre todo lo que hiciste durante tanto tiempo,
¿No estarás jactándote de todas tus penurias y miseria?
Todos sus elogios y reconocimientos solo te enorgullecerán.

Soportar el maltrato de nuestros enemigos es la mejor forma de austeridad,
Pero aquellos que odian la crítica y están apegados a los elogios,
Quienes se esfuerzan mucho por descubrir todas las faltas de los demás,
Si bien no logran mantener la vigilancia adecuada sobre su propio flujo mental,
Siempre están irritables y de mal genio,
Seguramente ocasionarán las rupturas de samaya a todos sus asociados,
Así que confía constantemente en la atención plena, la vigilancia y la conciencia.

No importa dónde te alojes, ya sea un lugar concurrido o un retiro solitario,
Lo único que necesitas conquistar son los cinco venenos de la mente[2]
Y tus verdaderos enemigos, las ocho preocupaciones mundanas,[3]
Nada más.
Ya sea evitándolos, transformándolos, tomándolos como camino o buscando en su esencia misma,
El método que mejor se adapte a su propia capacidad.

No hay mejor señal de logro que una mente disciplinada.
Esta es la verdadera victoria para el verdadero guerrero que no lleva armas.
Cuando practicas las enseñanzas de los sūtras y tantras,
La bodichita altruista de aspiración y aplicación es crucial,
Porque se encuentra en la raíz misma del Mahāyāna.
Solo tener esto es suficiente, pero sin eso, todo está perdido.

Estas palabras de consejo fueron pronunciadas en la arboleda oculta de Padma,
En el lugar llamado Kunzang Chöling,
En la ermita superior en el claro del bosque,
Por el viejo mendigo Sangye Dorje.
¡Que sea virtuoso!

| Traducido por Adam Pearcey, 2005. Esta traducción fue publicada en Chatral Rinpoche, Compassionate Action, editado por Zach Larson, Ithaca: Snow Lion Publications, 2007. Traducido al español por María José Quiroga Brüns.


  1. Otro nombre para Khenpo Ngawang Palzang.  ↩

  2. Los cinco venenos son la ira, el deseo, la ignorancia, el orgullo y la envidia.  ↩

  3. Deseo de felicidad y miedo al sufrimiento, deseo de fama y miedo a la insignificancia, deseo de alabanza y miedo a la culpa, deseo de ganancia y miedo a la pérdida.  ↩